Niños gordos. La vuelta al cole.

Esta semana publico como post un artículo que ya había escrito, así que no es inédito pero es muy propio para la VUELTA AL COLE.

Son las 17:00 horas, de un martes en una ciudad cualquiera de España. Jacobo cruza andando el paso de cebra, mira el reloj, llega tarde, pero sabe que Juan esperará, es un chico responsable, aún así acelera el paso, no le gusta hacerle esperar.

Por fin, tras saludar a unas conocidas, ha llegado al mismo punto de cada tarde, busca con la mirada, ansioso, saluda levantando el brazo, Juan ya lo ha visto y al instante corre al encuentro. Mientras Jacobo saca de una bolsa…, Juan le saluda con un: “Hola papá, tengo hambre”.

Esta sería la escena que se repite cada día en infinidad de colegios. Padres que recogen a sus hijos a la salida de clase, y les preparan la merienda. Pero el final de la historia no ha quedado claro, ¿qué es lo que Jacobo saca de la bolsa?, la respuesta acertada podrían ser varias, un bocadillo de embutido, de chocolate, paté, queso, o incluso varias piezas de fruta. Pero no, Jacobo no había tenido tiempo y de camino, había pasado por el supermercado a comprar un bollo.

A primeros del mes de Julio de 2011 se aprobó la nueva Ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición. La tan esperada y ansiada ley, que finalmente y de manera casi inevitable decepcionó. Sí, lo hizo.

Es posible que los legisladores se imaginaran la historia que os acabo de relatar, y quizá esto les hizo encaminarse por la línea a la que han llegado. Quizá vieran un montón de niños obesos, y preocupados por la situación, decidieron legislar, es decir obligar o prohibir, pero ¿a quién?, pues a los responsables de los niños en horas lectivas, ¿y a los padres?

El objetivo es sencillo, disminuir la tasa de obesidad infantil en España. Los medios, también sencillos, alimentación sana, variada y ejercicio físico. Pero como vemos, Jacobo no tiene aprendida la lección, ¿cómo es posible que Juan sepa qué y cómo puede comer?

Una de las medidas más importantes que nos deja la nueva Ley, es la prohibición de venta y suministro de productos con grasas trans, presente en pastelería industrial principalmente. Buena medida. Los niños pasan un gran número de horas en el colegio, muchos almuerzan y comen allí, así que no es de extrañar que se vigile su alimentación durante el período escolar.

12:00 horas. A Juan le toca la clase de gimnasia, tiene ganas, es su asignatura preferida. Margarita, la profesora, le llama, hoy se quedará sentado a modo de castigo, se le ha olvidado hacer los deberes, otro día quizá pueda participar.

Se trata de otra escena común, castigar sin ejercicio físico, ¿de qué sirve entonces eliminar las grasas trans de la dieta?

Pero os preguntareis el motivo por el cual llegan a tomar estas medidas. Sencillo, existe un dato muy alarmante en nuestro país, el 8,5 % de los españoles entre 2 y 17 años presenta obesidad y el 18,2 % tiene sobrepeso (Fuente: Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad). Con estas cifras, tenemos suficientes razones “de peso”, para tomar medidas.

Pero no estamos ante una novedad, al menos en cuanto a estrategias en contra de la obesidad infantil. Ya en el año 2005 se puso en marcha la Estrategia NAOS (Nutrición, Actividad física, y prevención de la Obesidad). El objetivo: “sensibilizar a la población del problema que la obesidad representa para la salud, e impulsar todas las iniciativas que contribuyan a lograr que los ciudadanos, y especialmente los niños y los jóvenes, adopten hábitos de vida saludables, principalmente a través de una alimentación saludable y de la práctica regular de actividad física”.

Y no siendo suficiente con este proyecto, en el año 2006 se puso en marcha el denominado Programa PERSEO (Programa piloto escolar de referencia para la salud y el ejercicio, contra la obesidad). “Consiste en un conjunto de intervenciones sencillas en los centros escolares que pretenden promover hábitos de vida saludables entre los escolares, pero implicando también a las familias y actuando simultáneamente sobre el comedor y el entorno escolar para facilitar la elección de las opciones más sanas.” (Fuente: AESAN)

En resumen el objetivo final es: promover el consumo de alimentos y bebidas considerados saludables por su riqueza nutricional y tratar de limitar el consumo en exceso de determinados nutrientes, para evitar que se superen las ingestas diarias recomendadas, en cualquier etapa de la vida, pero de manera especial en edades comprendidas entre los 6 y 10 años.

Es por ello, que no debemos pensar que nadie vela por la salud de nuestros niños, al contrario, se les protege, y mucho, pero se necesita paciencia, ya que existen muchos sectores implicados, empresas alimentarias, laboratorios de investigación, ministerio de sanidad, colegios e institutos, y las familias. La cuestión es si se hace de la manera más adecuada, si se ataca a los principales puntos que afectan a la obesidad, me refiero, a los educadores del colegio, familia (ahora muchos abuelos dan de comer a sus nietos de manera cotidiana), publicidad…

Está claro que una silla con una sola pata, se queda coja. ¿Qué ocurre en casa de los niños?, ¿no sería necesario también educar, en lo que alimentación se refiere, a los padres?, ¿los profesores deben tomar más conciencia no sólo de la asignatura que imparten, sino también de la educación en general de sus alumnos, hábitos, alimentación, higiene…?

Es posible que vayamos por el buen camino, pero quizá se haya elegido un de los más lentos, y se olviden otros factores a tener en cuenta.

 

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