Una foto, una sensación, un juicio.

Un instante…

Aprieto el botón, ya está, queda atrapado en el tiempo un recuerdo, un sentimiento o una sensación, unas sonrisas o una expresión.

Una foto puede interpretarse de muchas formas, puede transmitir sentimientos muy diferentes. Alegría, nostalgia, curiosidad, enfado, rabia o envidia. Pero no es más que eso, una foto.

Un instante después de apretar el disparador, los protagonistas de la imagen pueden cambiar la actitud y la expresión, pero eso únicamente lo sabrán ellos, la cámara capta sólo eso, un instante. Puede estar preparado, puede ser fingido, puede ser verdaderamente falso, porque los protagonistas saben que esa imagen queda para el recuerdo, y qué mejor que un bonito recuerdo.

Cuando visitamos por primera vez la casa de alguien, realmente hacemos un fotografía rápida; es fácil que nos llegen los primeros juicios. El olor, la luz, los colores, la temperatura, nos pueden indicar la calided y el grado del sentido de hogar que se respira en esa casa. La limpieza y el orden, la presencia de juguetes es un signo de un pequeño en la casa. La amplitud y la preparación del salón o el comedor, nos indicarán si somos bien recibidos, o si éramos esperados. Si es la hora de la cena, el olor de la cocina nos dará una pista de lo importantes que somos para el huésped de la casa. Y por supuesto la conversación, es primordial la conexión entre ambas partes, que fluya la buena comunicación, sin dobles sentidos ni maldad.

Toda la visión global nos hará sentirnos agusto, o no, con nuestro anfitrión, y cuando nos despidamos de él y se cierre la puerta tras nosotros, habremos llegado a un juicio y por tanto a una opinión completa sobre él, su casa, y su forma de vivir en ella. Y finalmente decidiremos si volveríamos a repetir la experiencia.

Este proceso, explicado de una forma algo familiar, se puede asemejar al que hacen los inspectores de Sanidad cuando visitan una empresa alimentaria, ya sea una industria cárnica, conservera o maltera. Revisan el proceso de producción, la idoneidad del Sistema de Autocontrol y su cumplimiento en ese instante, comprueban que en los datos ya registrados no existen errores graves, y básicamente hacen un fotografía del estado en que se encuentra la empresa en el momento de la inspección. Y con todo ello, emiten un juicio.

¿Y un Auditor, en este caso en Seguridad Alimentaria?

También realiza fotografías mentales del estado en que se encuentra la empresa en ese momento, pero busca otras evidencias tangibles de la idoneidad y el cumplimiento antes de su visita, y finalmente evalúa si el sistema y el proceso que sigue la empresa es válido para un futuro, si le permitirá conseguir los objetivos que se ha marcado, con los recursos de los que dispone, o si por el contrario es necsario resolver aspectos que la empresa a priori no había sabido enjuiciar.

No importa si hablamos de una inspección o una auditoría. Una fotografía se puede interpretar de muchas formas, pero la diferencia con un buen profesional es que la interpreta de una de las mejores maneras, aquella que al final beneficia a la organización.

 

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