Comida sobre ruedas.

No he tenido la ocasión de viajar a Nueva York, pero cuando me imagino en “la ciudad que nunca duerme”, una de las cosas en las que pienso es: ¿dónde comería?

Fácil, en la calle. A no ser que, puestos a imaginar, tenga mi bolsillo lleno de dólares americanos, y me pueda permitir desayunar, comer y cenar en un restaurante chic, de los de la Gran Manzana. Pero a mí me gusta lo auténtico, y me imagino también, mezclada entre neoyorkinos enfundados en sus trajes de “business“, con veinte minutos escasos para comer. O junto a un grupo de amigos, que quedan para contarse qué tal ha ido el día, mientras comen algo, porque a ninguno se le da especialmente bien cocinar.

El punto de encuentro sería esos camiones donde se cocina y vende la comida. Rápida o no. No me refiero al puestecillo de perritos calientes, con bidones de mahonesa, kétchup y mostaza, sino a esos camiones en los que puedes degustar unos tacos picantes, ensalada, hamburguesas, pero de las contundentes, y otro tipo de comidas más o menos exóticas, pero que tienen éxito.

Comida en camiones
Camión de venta de comida en NY

Y quizá alguno/a, con vena emprendedora esté pensando: ¿y si lo monto aquí, en España?.

Lo primero de todo aclararte que, como todo negocio, estudia dónde lo ubicas y cómo lo gestionarás. Haz cuentas, estudia el mercado, la competencia y luego ya decides.

Por otro lado, aquí en España la legislación no aclara explícitamente que esté permitido, o más bien, no existe una legislación que regule de manera detallada este tipo de actividad laboral. Si bien, sí lo hace con la llamada venta ambulante de comida y bebidas, pero más bien la enmarcada dentro de ferias, fiestas y en definitiva períodos concretos. Por tanto, no es tan fácil introducir un camión de venta de comida, que hoy estaciona aquí y mañana allí.

Buscando algún resquicio legal, debemos acudir a legislación autonómica, es decir, será cada Comunidad Autónoma, la que en algún Decreto regule con más o menos acierto esta situación. Por ejemplo, si nos vamos a Aragón, el Decreto 131/2006, sobre condiciones sanitarias de establecimientos de comidas preparadas, clasifican una de las actividades como “establecimientos no permanentes”, en este grupo enmarca los campamentos y actividades al aire libre tipo ferias y similares, pero no habla de manera explicita sobre camiones donde se elaboren comida. Tampoco lo prohíbe del todo.

Sea como fuere, los camiones en cuestión deberían cumplir los mínimos de diseño higiénico, salida de humos con campana y filtros, materiales de fácil limpieza, etc.

Así que indagando un poco más sobre el tema, preguntándome porqué esta moda no se ha instalado aquí, cuando copiar es fácil, me he encontrado con que la barrera no es tanto por cuestiones sanitarias, (si no veamos el ejemplo de la caseta de churros), sino por cuestión comercial y urbanística, es decir, de estacionamiento de vehículos. Básicamente, y de forma muy llana, no me puedo parar o estacionar en medio de la calle, abrir mi camión /  furgoneta, y empezar a vender tacos, lógicamente el restaurante de enfrente cuyos costes de mantenimiento de local, con los impuestos consabidos, protestaría por competencia desleal, al menos.

Os dejo esta cuestión para reflexionar, que si la compartís mejor, ¿tendría éxito la comida sobre ruedas en nuestro país? ¿veríais acertada esta nueva comercialización de comidas preparadas? ¿ consideráis este modelo de negocio competencia desleal?

Como siempre comentarios y sugerencias son bienvenidos, y si crees que a alguien le puede resultar interesante, compártelo!

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