Los proveedores.

Así sin más, el título de este post parece más bien el de la película de acción, que se estrena de cara al verano, y hará record de taquilla.

Los que leáis esto, y estáis al frente de un establecimiento o empresa alimentaria, sabéis cómo de importante es contar con buenos proveedores, es decir, no sólo que te traigan lo que necesitas cuando lo necesitas, sino que el producto cumpla con unas características de calidad, de temperatura, de envasado, de caducidad, organolépticas, y como no de precio.

Para ello se realiza la “Homologación de proveedores”.

Para algunos sectores, como la restauración o los minoristas, con comprobar que están autorizados (Registro Sanitario, RGSEAA) y controlar cómo traen el producto, sobre todo en refrigerados (0-4ºC) y congelados (<-18ºC), y documentarlo o registrarlo, es suficiente.

Homologación proveedores

Cuando hablamos de industria alimentaria, conserveras, productos cárnicos, pescados, catering, repostería, pasta, etc. la homologación debe ser más completa, es decir, además de lo anterior, cumplimentaremos un cuestionario de homologación de proveedor, solicitaremos declaración de cumplimiento del Sistema de autocontrol, declaración de presencia de alérgenos y OGM (Organismos Modificados Genéticamente), declaración de conformidad de migraciones para los envases y embalajes (latas, tapas, plásticos, etc.). Todo esto debe quedar perfectamente documentado y demostrable en cualquier momento.

Y si avanzamos a un nivel más de exigencia, podemos llegar a las empresas que deciden certificarse en un estándar en seguridad alimentaria, como por ejemplo BRC Food versión 7 (la última versión). La norma endurece este aspecto de modo que se pide que se haga una clasificación de los proveedores entre “de riesgo” y “no riesgo”.

Auditoría proveedores

De este modo los primeros se pueden homologar de dos modos:

  1. Que estén certificados en un estándar reconocido por GFSI.
  2. Mediante auditoría in situ realizada por un auditor competente (cuidado con lo que es un “auditor competente”).

Los segundos pueden ser homologados mediante cuestionario de homologación, por supuesto con las medidas a tomar oportunas en caso de no cumplimiento de algún aspecto importante (por ejemplo no cuentan con un sistema de trazabilidad).

Una vez tenemos todo esto, el control de los productos cada vez que llegan a tu establecimiento o empresa, se hace menos tedioso, la confianza aumenta y los negocios, que es al final por lo que existen empresas, funcionan más y mejor.

Me pregunto cuántas empresas homologan a sus proveedores con estos criterios, no sólo por precio o cantidades.

Como siempre comentarios y sugerencias son bienvenidos. Y si crees que a alguien le puede interesar, compártelo.

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